VEN Y CUÉNTAL0

 

    Hace algunos años, cuando discurrían los fatídicos tiempos conocidos como los “años del plomo” en el País Vasco, en los que nadie que no fuera etarra, o no beligerante con ellos, se movía con libertad por aquella autonomía sin estar amenazado de muerte, sentencia que cumplieron con muchas de las personas que más destacaron en la defensa de los derechos y las libertades de todos, hubo una Consejera encargada del turismo en aquella autonomía, que promovió una campaña para invitar al resto de los españoles, a visitar los rincones turísticos del País Vasco, que sin duda los tiene, bajo el lema de “VEN Y CUENTALO”. Lo inoportuno del lema, propició que uno de los humoristas gráficos más sensibles a la actualidad política que ha tenido España, Antonio Mingote, desmontara la campaña con una sola caricatura, con el título del lema, en el que aparecía como los etarras mataban, en plena calle, a la población civil. La Consejera, militante entonces del partido socialista, Rosa Diez, en lugar de darse cuenta del error cometido al poner en marcha esta campaña, y retirarla, se querelló contra el humorista, que no hizo otra cosa que retratar con sus rotuladores, lo que ocurría en las calles del País Vasco, contra los hombres de buena voluntad, un día si y otro también. No es necesario aclarar que la querella no prosperó. 

 

    En estos tiempos podríamos invitar a destacados ciudadanos u organizaciones, que dicen ser sensibles a los temas relacionados con el ámbito forestal y el medio natural, a contar la situación en que se encuentran estos dos sectores, consecuencia de la gestión inadecuada llevada a cabo por las Autonomías, sin ningún tipo de crítica, hacia la misma, por parte de la Administración Central, encargada de ejercer la tutela de esta gestión, y que prefiere dedicar su tiempo y sus recursos al cambio climático o la biodiversidad.

    Mientras estos silencios se producen, nadie se atreve a contar que en los últimos treinta años, ya con las trasferencias cedidas a las Autonomías, dos millones de hectáreas de nuestros montes arbolados, es decir de nuestros bosques, han desaparecido de nuestro patrimonio forestal arrasadas por los incendios, sin que nadie de estas asociaciones que se proclaman defensoras de la Naturaleza, fuertemente subvencionadas por la Administración a la que tienen que controlar, hayan dicho ¡BASTA YA!, y exigido actuaciones que paren, o en su caso reparen y regeneren, este desastre ecológico que es el mayor ocurrido en los últimos siglos, y que nos ha producido la pérdida de casi el 20% de nuestros bosques.

    Siguiendo con lo anterior, es preciso venir a contar que, como hemos repetido últimamente, no siga creciendo la tasa de quema permisible de los montes arbolados de las Autonomías, como está sucediendo en los últimos veinte años, que se ha duplicado en la mayoría de ellas, excepto en el País Vasco y La Rioja, se ha multiplicado por 4 en Andalucía, por 4,5 en Canarias y Cataluña, por 7 en Galicia y por 14 en la Comunidad Valenciana. Y esta campaña, por la superficie arbolada afectada, cuando que da más de un mes para que termine, parece que este índice seguirá creciendo.

 

    Tampoco nadie está interesado en contar que no llega al 20% el número de montes de Utilidad Pública que dispone de un Plan de Ordenación, lo que condena al 80% restante a situarse en un estado de regresión constante, que nadie denuncia, por lo que resulta imposible salir de esta tendencia si no se obliga a la ordenación sostenible de los mismos. Pero eso si, todos se ponen muy dignos y firman todo tipo de comunicados, si alguien filtra desde la Administración que está dispuesta a vender los montes de Utilidad Pública, cuando su regresión no deja de ser un desastre ecológico a largo plazo, que no se parará si se abandonan, como así sucede, las ordenaciones.

   Hay más cosas que contar, no menos graves, como el abandono de todo tipo de gestión hacia la sostenibilidad, al permitirnos el lujo de no frenar que 10 millones de hectáreas de nuestro suelo forestal, pierdan 50/Tm/Ha/año de suelo, debido a la erosión hídrica, caminando hacia una situación de irreversibilidad, imposible de recuperar por el hombre. Todo ello después de haber parado los Planes de de Restauración Hidrológico Forestal, que estaban contemplados en los Planes de Cuenca de las distintas Confederaciones Hidrográficas, y que ahora ninguna administración los asume con suficientes presupuestos.

   Alguien nos tendrá que contar, después de la lluviosa primavera pasada, con esa abundancia generosa de agua que la Naturaleza nos ha dado a coste cero, la tremenda barbaridad que supuso la derogación del Plan Hidrológico Nacional, con la llegada del gobierno Zapatero hace 10 años, al que le interesaba fomentar la crispación y el enfrentamiento, y aquí lo logró rompiendo unilateralmente el pacto de Estado existente sobre el agua, cuando esta ruptura no respondía a ningún criterio político de futuro, ni territorial ni económico. Deben explicarnos que suspender el citado Plan, fue terminar con la norma que nos podía conducir a solucionar el grave problema del agua para el próximo siglo, y resolver nuestros ancestrales enfrentamientos, para resolver la distribución equitativa del agua, entre todos los territorios, y poder afirmar que, a partir de entonces, seríamos más iguales. Igualdad que no lograremos hasta que un elemento tan importante como el agua, no se distribuya y se ponga a disposición de todas las comunidades autónomas, con los mismos criterios de solidaridad para todos. Si ya se han perdido 10 años, ni un minuto más podemos seguir dejando perder el agua que las generosas precipitaciones, como las de la pasada primavera, nos brindaron. En un país mediterráneo, como el nuestro, un periodo de sequía no es anormal que se presente de forma súbita, y será muy triste volver a las restricciones y a los camiones cisternas de reparto, mientras lloramos por el agua que se perdió en el mar.

 

   También nos tendremos que enterar, porque alguien lo cuente, para que no se vuelva a repetir, como determinados asesores ¿técnicos?, tuvieron el valor de plantear para España un monstruoso Plan de Desaladoras, para sustituir al Plan Hidrológico Nacional suprimido, cuando conocían que el coste de nuestra energía, la más cara de Europa, no hacia económicamente posible la elevación y distribución del agua desde el nivel del mar, por el país más montañoso , despues de Suiza, de este continente, engañando a consumidores y agricultores en los costes de producción y distribución, que luego no podrían aplicar, lo cual dio al traste con la puesta en funcionamiento de este utópico Plan, aunque muchas de sus fases fueron ejecutadas, con la pérdida correspondiente de su elevado coste.

   Si no invitamos a que otras voces distintas a las profesionales del sector, a las que pueden achacarnos corporativismo, como están haciendo ahora con la desaparición de algunos colegios profesionales, a que levanten su voz, un dia si y otro también, denunciando el abandono al que estamos sometiendo a la Naturaleza, negándole recursos para ascender hacia su climax, llevaremos su regresión hacia situaciones en las que, por su irreversibilidad, nada podremos hacer los hombres. La situación de declive en la que se encuentra el sector forestal, ya no soporta más silencios cómplices para cubrir responsabilidades, por lo que es necesario invitar a todos a los que les preocupe este derrotero, que vengan a contarlo.

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