DE ESPALDAS A EUROPA

 Alcaidesa Links Golf, San Roque (Cádiz)

    Cuando están cerca de cumplirse los 30 años de la entrada de España en la Comunidad Europea, pues esta se produjo en 1986, creo que , en muchos casos, aun no nos hemos enterado de la importancia que tiene estar dentro de un club, fundamentalmente económico, del que forman parte más de 500 millones de socios, muchos de los cuales han descubierto que, para escaparse de los fríos inviernos de sus países de residencia, así como para prolongar las horas de luz, se echa la noche a partir de las tres de la tarde en esta estación, lo mejor es pasarla en España.

    Ya sé que muchos españoles piensan que el turismo climático no es una industria, y añoran que nuestra economía no esté basada en el asentamiento de un fuerte tejido industrial, para poder competir, en el sector del automóvil con Alemania, donde se fabrican las mejores marcas de coches reconocidas en todo el mundo ( mercedes, audi y bmw ); en el campo de la informática y la aviónica con U.S.A., en los estados de California, Arizona y Washington; en la construcción de barcos con los astilleros de Indonesia o de Corea…etc. Este afán por querer competir con lo que es imposible, nos acaba conduciendo a acompañar, hasta la agonía, a muchas de nuestras industrias, con continuas subvenciones que nuca consiguen resucitarlas.

 Agricultura bajo plástico.

    A pesar de este continuado fracaso, en vez de buscar inversiones en sectores que puedan ser sostenibles en el tiempo, como los que se apoyan en nuestra singular climatología y el ocio, se sigue insistiendo en la utopía de ser competitivos en producir aquello, cuyos costes de producción están muy lejos de los de nuestros competidores. Un ejemplo a seguir, del aprovechamiento de nuestro clima, podrían ser las producciones bajo plástico de verduras y frutas de Almería, que son una de las partes importantes de nuestras exportaciones, demandadas por su calidad en todos los mercados europeos.

    En cuanto la oferta de ocio, estamos muy lejos de dar a los 500 millones de habitantes, que forman parte de los países integrados en la Comunidad Europea, espacios de ocio para la práctica de actividades al aire libre, y que durante el frio invierno, en la mayoría de estos países, su práctica se paraliza durante al menos cuatro meses, y sumando a estos meses los abundantes días de lluvias de la primavera y el otoño, no es equivocado decir que con estas inclemencias, no resulta grato el disfrute del tiempo dedicado al ocio al aire libre, como, por ejemplo, el senderismo y la observación de la Naturaleza, o la práctica del Golf, considerado erróneamente este deporte, por muchos que se denominan “progres”, como de élite, cuando si tomamos como ejemplo España, resulta que esta disciplina es la que cuenta con el mayor número de federados, y aunque pueda parecer increíble, más que el fútbol.

 La Almoraima

    Tuve la suerte de compartir profesión y gran amistad, perdiendo esta última con su reciente muerte, con un andaluz, que con motivo de la expropiación de RUMASA, hace ahora 30 años, volvió a su tierra con ilusión, después de un periplo de ejercicio de la profesión por el resto de España, como gerente de la recién expropiada finca de La Almoraima, y se creyó, a pie juntillas, aquello que entonces se decía que Andalucía iba a ser la California de Europa. No es que de entrada fuera bobo, pues Andalucía presenta unas condiciones climáticas casi idénticas a las de California, faltaba la voluntad de trasformar a un liberalismo, a una clase política que no estaba dispuesta, ni parece estarlo ahora, a abandonar una férrea tutela sobre la sociedad civil. Y esto es lo que falló. El mismo, que conocía el mercado de la flor cortada, cedió unas parcelas para esta producción, y después de formar en este cultivo a los parcelistas, cuando llego la hora de vender el producto, se le ocurrió la descabellada idea de pagar a los parcelistas según la producción, a lo que los sindicatos se opusieron, pues todos debían cobrar lo mismo, con lo cual se acabó abandonando este nuevo cultivo, y mi amigo y compañero dejó de aportar nuevas ideas, volviendo a su trabajo de funcionario como ingeniero de montes del Estado, que es lo que por oposición había ganado.

 North Scottsdale (Phoenix), golf en el desierto.

    Pero su gran ilusión que, cuando todos los veranos nos veíamos, en su modesto apartamento de la costa del sol, me trasmitía, era ver convertida Andalucía en el campo de Golf de todos los europeos. Pensaba, con buen criterio, que si los Estados Unidos de América, con poco más de 350 millones de habitantes, de los cuales una gran mayoría vivían los duros inviernos de su costa este, eran capaces de escapar del frío y de ocupar su ocio en los 200 campos de Golf del área metropolitana de Phoenix (Arizona), en pleno desierto de Sonora, en Andalucía, a menos de tres horas de vuelo del frío centro de Europa, la ocupación estaría asegurada, con un turismo no precisamente de alpargata y playa.

    Existe otra especie de mantra contra los campos de Golf, con el consumo de agua que se les atribuye, y que en cualquier caso no es superior al que se atribuye a un campo de maíz. Además, muchos de ellos se riegan con aguas recicladas. En el caso de Andalucía, instalaciones de este tipo, aunque fue un paso atrás la derogación del Plan Hidrológico, podrían conducir a un aprovechamiento integral de todos los recursos hídricos procedentes de las precipitaciones, pues no hay que olvidar que en la zona de Andalucía que confluyen las cuencas del atlántico y del mediterráneo, es el lugar de España donde se producen las mayores precipitaciones, más incluso que en Santiago de Compostela.

    Con estas perspectivas, pues los estudios de mercado están claros, la actividad privada estaría dispuesta a promover estas instalaciones, sin ningún coste de dinero público, y con las garantías normales exigidas para estos casos por los promotores. Es tiempo para regiones como Andalucía, aunque el planteamiento es válido para el resto de la costa mediterránea, para abrir nuevos campos generadores de empleo de calidad, cuando las cifras de paro, hasta ahora, solo encuentran salida, en su mayoría, en el sector público. No sería acertado despreciar o retrasar estas actividades, que nuestra situación geográfica, acompañada de la benignidad del clima, nos permiten a coste cero. Seguir cerrando estas puertas, es, como decimos al principio, dar las espaldas a Europa.