NO MAS LEYES INUTILES, POR FAVOR

    Hace un par de meses, desde esta página, pedimos salir de esta borrachera legislativa que nos embriaga, pues el elevado número de normas existentes, tanto estatales como autonómicas, que están afectando a la unidad de mercado, para desarrollar la actividad económica, y que obstaculizan el libre acceso al ejercicio de las distintas actividades económicas. Si no salimos de este coma etílico, para poco sirven leyes para el fomento de emprendedores, si a estos les hacemos cargar con una burocracia multiplicada por diecisiete, para conseguir cualquier autorización que les permita poner en marcha su negocio. No es posible hablar de competitividad, so pena que nos quieran engañar, mientras estas barreras no se derriben.

    Pues volviendo a las nuevas leyes, hace dos semanas el Consejo de Ministros aprobó el nuevo anteproyecto de Ley de Parques Nacionales. Alguien debería aclararnos a que nos conduce esta ley, si una vez aprobada por el Parlamento Nacional la creación de un Parque Nacional, la única norma que debe existir es la que se deriva de su Plan de Gestión, basada en la gestión sostenible de sus recursos naturales renovables, y en el cuidado para la conservación, y restauración en su caso, de los no renovables, como el paisaje. Estos últimos que no preocupan a nadie de los llamados grupos ecologistas, de ahí que se pierdan miles de hectáreas por incendios forestales, entre ellas las de los Parque Nacionales, sin que muestren ninguna preocupación al respecto, incluso las disculpen, porque una administración determinada ha retrasado el envío de un determinado medio. O que se pierdan toneladas de suelo en el mar, que necesitan millones de años para regenerarse, por los arrastres de la erosión hídrica, defendiendo la importancia prioritaria de la no reprivatización de LA ALMORAIMA, o las medidas urgentes para salvar al sapo partero. Aprobada esta ley, ahora presentada como anteproyecto, las diecisiete Autonomías promulgaran otras tantas,con sus correspondientes reglamentos, para adaptarlas a la misma, y al mismo tiempo destacar sus singularidades territoriales, que no basta con que se recojan en el Plan de Gestión de “su” Parque Nacional, que no deben adjudicarse como suyo, pues todos los costes anuales de conservación y gestión los pagamos todos los españoles. Fuera de todo lo que no recoja el citado Plan, con permiso y sin ánimo de molestar a nadie, no deja de ser algo que podemos calificar cono folklórico, y eso no merece ser recogido en una ley.

    Una de las cuestiones que destaca el anteproyecto ,es la posibilidad de rescatar las transferencias cedidas, si la gestión realizada por la autonomía, no se ajusta a la que requiere la naturaleza del Parque, y esta o sus recursos entran en regresión. Banal empeño en insistir en algo que recoge la Constitución sobre las materias trasferidas, así como la obligación, cuando se den estos casos, de la intervención por parte de la administración central. Claro que como estamos viendo en otros casos, como el incumplimiento reiterado no conduce a la intervención, es mejor recogerlo en una ley de acompañamiento para que al gobierno de turno no se le caiga la cara de vergüenza, al tener que comunicar a todos aquellos que no se les cae de la boca la palabra democracia, que lo que no están cumpliendo es la Constitución.

    La discusión de la ley, dará también un importante juego a los ecologistas, que se pasarán una larga temporada discutiendo que los individuos procedentes de las poblaciones sobrantes de las conocidas como especies cinegéticas, sean los guardas los encargados de su caza, en lugar de un cazador acompañado por el guarda, que pague una cantidad, casi siempre importante , por el permiso correspondiente, como así sucede en U.S.A, país al que por cierto no tenemos que dar lecciones, sino aprender de él, en materia de Parques Nacionales. Claro que la pérdida de estos ingresos, no les limitará a ellos las pingües subvenciones que reciben de todas las administraciones, que como ONGS no están obligados a declarar sus cuentas, y que a muchos nos gustaría conocer algún día.

    Me reitero en pedir a los gobiernos, tanto central como autonómico, que se limiten, más que a sacar adelante leyes que supongan una reiteración de las ya contempladas en los distintos códigos, a crear solo aquellas que respondan a la aplicación a faltas o delitos cometidos al amparo de las nuevas tecnologías. El importante tiempo así recuperado, podrán aplicarlo a leyes que tenemos en práctica y que la CE nos ha recomendado reformar, como las de los fueros de determinadas autonomías de España, que nos retrotraen a la Edad Media, y nos castigan a un número importante de ciudadanos, con los mismos ingresos, a pagar más impuestos que otros. Y además los gobernantes de alguno de estos territorios, tienen la desfachatez de sentirse superiores y reclamar su independencia.

    No me resisto a terminar sin reiterar aquel consejo de Don Quijote a Sancho, para el buen gobierno de la Insula Barataria:

    “No hagas muchas pragmáticas, y si las hicieres, procura que sean buenas y sobre todo que se guarden y se cumplan. Que las pragmáticas que no se guardan son los mismo que si no lo fuesen, antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas, no tuvo valor para hacer que se guardasen; y las leyes que atemorizan y no se ejecutan vienen a ser como la viga, rey de las ranas, que al principio las espantó, y con el tiempo la menospreciaron y se subieron sobre ella