LA POLITÉCNICA Y LA ESCUELA

    Antes de seguir adelante anunciar que me voy a referir a la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), y a la antigua Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes (ETSIM).

    Soy consciente que en momentos de crisis como los que vivimos, todas las instituciones se están viendo afectadas por la misma. Lo que es menos lógico es que la (UPM) haya sido parte de la creación de esta crisis, con una nefasta gestión de sus recursos, no conforme con los principios fundamentales de la ortodoxia, pues sus deudas a día de hoy superan los 50M de euros. Es curioso que esta deuda, para mostrar su solidaridad con los españoles, incluya la deuda con la Seguridad Social. Y no es menos curioso, que siendo la (UPM) la encargada de crear y trasmitir el conocimiento, no sea nuestra aliada para salir de la crisis, en lugar de ser el cortijo de unos cuantos, que en muchos casos se mueven solo por motivos estrictamente ideológicos.

    Sería absurdo no reconocer que esta gestión fallida, que debería conducir a una intervención inmediata, no es parte de la causa de que la (UPM) ocupe el puesto 184 entre las mejores del mundo. Puesto indigno para un país como el nuestro, que es el número 14 entre los más desarrollados de este planeta. Pero da lo mismo, pues para todos los ideólogos, cuya voz es predominante en todos los medios de comunicación, lo importante es la barbaridad que supone el elevado precio de las matrículas, más que la posible enseñanza “basura” que se puede trasmitir a los alumnos, tras continuos cambios en los planes de estudios, para facilitar titulaciones con poco contenido en los diversos conocimientos, que son necesarias completar con oportunos Master, recomendados y dirigidos por el propio profesorado de la (UPM).

    Después de esta introducción, que considero necesaria para presentar a los actores, comentar que parece ser que la (UPM) quiere ocupar el edificio de la (ETSIM), e integrar a los alumnos de la citada Escuela, futuros Ingenieros de Montes, en la Escuela de Ingenieros Agrónomos, con la finalidad de mañana unificar todo en una enseñanza que denominan agro-forestal. Esta pretensión es una batalla que se viene librando desde hace más de medio siglo, y de hecho, en muchas autonomías, lo han llevado a cabo, sin que existan más asignaturas comunes que las relativas a la ingeniería civil, por lo que podríamos fusionarnos, por poner un ejemplo, con otras ingenierías y denominarnos de Caminos y Montes, o de Océanos y Naturaleza. Por mucho que algunos se empeñen, y lo hemos comentado muchas veces, no es posible compatibilizar el conocimiento para formar en aprovechamientos de año y vez, con los aprovechamientos sostenibles con turnos próximos al siglo.

    Los Ingenieros de Montes entendemos que somos una minoría dentro de la (UPM), por eso estamos en un pequeño edificio, acorde con nuestros tamaño, que se construyó hace unos 70 años, y que se mantiene casi igual, salvo pequeñas edificaciones añadidas, para ubicar las distintas clases de prácticas, necesarias para el desarrollo de las ciencias aplicadas a la Naturaleza. Intentar ocupar este edificio, como parece que se pretende, para una titulación relacionada con la enseñanza de la informática, parece un capricho de alguien sin justificación alguna. No hace falta ser un profeta, para vaticinar que esta titulación tendrá una demanda extraordinaria, las instalaciones que se pretenden ocupar se quedarán pequeñas, y las futuras reformas y ampliaciones, terminaran por cargarse la singularidad de este edificio, cuya tipología en cualquier campus que se precie debería estar protegida.

    No se trata de defender, por añoranza estudiantil, aquel edificio en el que recibiste, por parte de catedráticos y profesores, la formación suficiente, para poner a disposición de la sociedad los conocimientos que te otorgan, sino de pedir que se evite, por la toma de una decisión poco justificada, que este edificio y su cuidado entorno acabe desapareciendo.

    Soy consciente que yo solo me represento a mí mismo, pero ello no me impide pedir desde esta página, a los que forman parte de las instituciones que me representan, que hagan suya esta protesta y la eleven a quien corresponda, para que no cometan el error de llevar a cabo actuaciones que sean irreversibles. Ante este tipo de situaciones, no sobran los apoyos individuales, en cualquier tipo de foros, ya sea el de la enseñanza, la política o, por qué no, del urbanismo, debido al deterioro por la excesiva presión humana de un determinado entorno urbano. Por esta presión, es evidente el deterioro actual por pintadas de bastantes fachadas de edificios del campus, y la persistencia de las mismas, todo ello achacable a la juventud más que al vandalismo, como disculpa para no ser borradas.

    Existen muchos problemas en la universidad española cuya solución es urgente, antes que seguir engordando este monstruo estatal a base de echarle de comer con nuestros impuestos. Si siempre para justificar cualquier propuesta acudimos a compararnos con Europa, cabría criticar porque tenemos el doble de universitarios por habitante que ALEMANIA, con la mitad de su población, como no sea para justificar a unas élites de la enseñanza, que viven de los presupuestos, no se apean de los coches de alta gama, y pretenden de forma utópica formar buenos profesionales, cuando ellos con su gestión están endeudando a la universidad sin ningún tipo de control.

    Son muchas las críticas para dar solución a todo lo urgente, como para entretenerse en aquello que difícilmente conduce a parte alguna, pues no se han medido las consecuencias de la toma de una decisión, que no se sabe cuáles serán sus últimos efectos, ni quienes los perjudicados.

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