LA SOLIDARIDAD

 

    Si hablamos de solidaridad, todos entendemos que es el sentimiento de los individuos de una sociedad unitaria, basado en intereses comunes. En una sociedad desarrollada como la nuestra, donde la especialización de cada individuo es origen de una gran independencia, es necesario implantar normas para que todos dependamos de todos, las cuales no deben mantenerse con el esfuerzo desproporcionado de unos cuantos, pues ello sería un abuso.

    Para mi la solidaridad fue descubrir hace tres décadas, que un estado federal como el de WYOMING, que forma parte de los EE.UU de América, que con 500.000 habitantes es el 59º estado del país en población y el 9º en superficie tiene, como el conjunto de los estados federales de esta nación, una autopista estatal que le cruza de sur a norte, y otra de este a oeste. Por supuesto, estas autopistas están conectadas con las de los estados limítrofes, formando la red básica de infraestructuras de este país, sin que tengan una justificación económica, pues nada justifica que el último estado en población y aislamiento, pueda hacer rentable esta infraestructura, como no sea la solidaridad entre todos los americanos, para que una pequeña parte de ellos ( 0,0014%) sean discriminados con relación a los demás.

 

    Todo lo anterior viene a cuento con el ataque que un partido políticamente emergente, ha perpetrado contra una infraestructura básica de este pais, porque así se acordó por todas las autonomías, como es el AVE. Ya sabemos que paralizar esta vertebración del país no significa arrancar las vías de lo que ya está construido ¡ Hasta ahí podíamos llegar ! Pero el hecho de paralizar este proyecto, sería una prueba de insolidaridad de las autonomías que ya disfrutan de estos servicios, azuzadas por un visionario economista, para castigar a unos españoles a renunciar a la modernidad, triplicando su tiempo de viaje, cuando ellos han participado con sus impuestos a la construcción de los AVE existentes. Podemos estar de acuerdo en que no se cometan barbaridades como la construcción de un AVE regional como el de Castilla la Mancha, o la de un AVE de cercanías, como el de Toledo, pero eso fue un capricho de un político megalómano, en tiempo de las vacas gordas, al que nadie se atrevió a pararle los pies.

 

    Pero ya que estamos hablando de solaridad, no hay nada más insolidario que no sostener entre todos, lo que forma una infraestructura básica del país como son son los montes arbolados, también llamados bosques que proporcionan a la sociedad unos beneficios indirectos, ahora llamados intangibles, tan importantes como proteger el suelo; facilitar la filtración de las gotas de agua; frenar la escorrentia superficial y con ello las riadas cargadas de materiales sólidos; ser los árboles la única fábrica natural para frenar el cambio climático y su cobertura la mejor protección para la fauna. Además de destacar estos intangibles, nadie se acuerda que los propietarios de estos montes, la mayoría de ellos son de pequeños ayuntamientos, no perciben nada por estos beneficios que aportan a la sociedad. Este insolidario e insólito caso. de no pagar estos servicios, no está reconocido por ningún partido político en nombre del Estado, con una tasa verde que hasta la Comunidad Europea está recomendando que se cobre. Si los principales problemas del ámbito forestal son los incendios forestales y la pérdida de suelo por erosión hídrica, no es de recibo el abandono y la falta de recursos que se aplican para frenar los mismos. En unos casos, como en los incendios, por el total abandono de los costes de la prevención, y en otros, la pérdida del suelo, por el olvido de la corrección hidrológico forestal, abandono y olvido que se agudizaron desde la transferencia de competencias a las autonomías, y a los que ninguna de las administraciones parecen preocuparles estos graves problemas.

    Hablar de solidaridad no es exclusivo para la defensa de la sanidad, pues cuando esta no se aplica para catástrofes tan graves como la pérdida, por incendios de loa últimos treinta años, de MIL DOSCIENTOS MILLONES de árboles, ni para denunciar la desaparición, por los arrastres erosivos, de MILLONES DE TONELADAS de suelo, es un una grave herencia que estamos dejando a las generaciones venideras, que no podrán reaccionar para recuperar bosques y suelos en los próximos siglos.

    Está visto que han pasado muchos años, sin que estas pavorosa cifras se hayan podido frenar. Pero a ninguna administración le preocupa que esto sea así, con la consiguiente regresión galopante de la naturaleza, que es lo mismo que ir perdiendo nuestra vida, pues dependemos de ella. Es un suicidio lento, que los ciudadanos no exijan al Estado que de solución a estos problemas, que solo pueden encontrarla en la solidaridad de todos, pues todos somos los receptores de esos beneficios indirectos que producen los montes arbolados, y nadie reconoce ni paga.

  Entrada a un Parque Nacional en USA

    Como ejemplo, cuando hace muchos años me enseñaron a valorar estos intangibles, me dijeron cuanto estaba dispuesta una familia a pagar para pasar una tarde con los suyos, disfrutando en cualquier zona forestal. Aunque me llegaron a decir que algunos estarían dispuestos a pagar el equivalente a una entrada de cine, me pareció que esto era demasiado, aunque tampoco me parecía que este disfrute fuese gratis, como así ha sucedido, pues esto no podía conducir nada más que al deterioro del medio. Por cierto, que el país donde recibía estas lecciones eran los EE.UU de América, el mismo que hace más de un siglo, creó los espacios protegidos más importantes del mundo, LOS PARQUES NACIONALES, cuya normativa para su creación nos dejó a todos los países del mundo, para que fueran declarados espacios protegidos a su imagen y semejanza.

    Disfrutar algo tangible necesita ser conservado, y esta conservación debe contar con los recursos económicos suficientes, para dar respuesta al aprovechamiento sostenible de todos los beneficios generados, tanto directos como indirectos. Si no disponemos de presupuestos suficientes, pues las distintas administraciones han demostrado que la naturaleza puede esperar, habrá que acudir a la solidaridad de todos los ciudadanos, como única solución, antes que esta acabe desapareciendo.