LOS URBANITAS

    En mis escritos, en muchas ocasiones, me he referido, calificándoles de URBANITAS, reconozco que con cierto tono despectivo, a los habitantes de la ciudades, que en altos porcentajes desprecian el modo de vida, así como sus costumbres ancestrales, de los que viven en los medios RURALES.

    Cuando hace unos días han reaparecido de forma furibunda los URBANITAS, teóricamente defendiendo los “sentimientos” de los animales, no han sentido ningún “empacho” en provocar a los RURALES, hasta el punto que sin la presencia de los ANTIDISTURBIOS, se hubieran dado de “palos”, con el peligro de que algunos de estos palos terminaban en lanzas, por lo que lo más normal, es que algunos hubieran terminado lanceados. Habrán adivinado que me refiero al festejo del llamado TORO DE LA VEGA (TORDESILLAS), que por primera vez, desde la noche de los tiempos, no ha sido muerto lanceado por el hombre, y sí sacrificado en un matadero, como todas las reses criadas por el ser humano para este fin, pues de momento no se han empeñado en convertirlas en mascotas, aunque si la genética se empeña, reduciremos su tamaño, y se dormirán a los pies de los URBANITAS, junto a su chimenea.

    Tampoco se ha librado, durante estos últimos días, un determinado partido político, de enviar a sus representantes, barruntando próximas las TERCERAS ELECCIONES GENERALES, ante alguna emisora de radio, para reivindicar la supresión de algunas DIPUTACIONES, para así dejar sin protección debida, de los SERVICIOS más elementales que reciben los habitantes de las CIUDADES, que puedan llegar algún día a los núcleos RURALES, cuyo número, en determinadas provincias, supera las SETECIENTAS aldeas, con una media de menos de CIEN habitantes. Esta es la SOLIDARIDAD que pretenden imponer los URBANITAS, para los que aun mantienen un bien tan inmaterial como es el PAISAJE, no se hacinen en los suburbios de las ciudades. Pero mientras tanto, si mantienen las DIPUTACIONES de las provincias más ricas de ESPAÑA, las de las provincias vascas, sin molestarse en hacerlas desaparecer, y convivir conjuntamente con el llamado ESTADO DE LAS AUTONOMIAS.

    Para mi que, como digo siempre que puedo, soy de pueblo, entiendo que el que nace en una ciudad y le interesa la NATURALEZA, lo que yo llamo un URBANITA natural, no ha podido vivirla en vivo y en directo, como aquel que nace en un medio RURAL, que desde la niñez a la juventud, ha observado como se renueva la vida de todos los actores de la misma, plantas y animales, con el paso de las cuatro estaciones. En esta época, cuando está terminando el verano, ve campear con sus padres a los pollos de águila real, que están aprendiendo a cazar, mientras próxima la llegada del otoño, el monte truena, durante un par de semanas, con la berrea de los ciervos, que con esta demostración de fuerza, reúnen a su harem, para los machos “alfa” perpetuar la especie. Y en enero, cuando las horas de luz del día empiezan a crecer, para San Antón, cada perdiz se junta con su perdigón, para engendrar y proteger la pollada del año, junto al ribazo de un camino. Cuando empieza la primavera, y vuelven los pájaros que emigraron al final del verano, escucha, durante toda la noche, los sublimes y dulces trinos del macho del ruiseñor, con los que indica a la hembra, mientras incuba los huevos de su nidada, que está a su lado para avisarla de la llegada de cualquier peligro.

    Está claro que este renacer de la vida en la NATURALEZA, es parte de la vida, de una forma natural, de las vivencias de cualquier niño que ha crecido en el medio RURAL, y no así del nacido en una gran CIUDAD, que no ha tenido la oportunidad de vivir integrado en la NATURALEZA. Si bien, cuando cumple la mayoría de edad, les empieza a interesar la naturaleza por fascículos, y para reivindicar el tiempo perdido, se visten de Coronel Tapioca, como disfraz adecuado para acercarse al medio RURAL, y recriminar a sus coetáneos rurales, las mayores barbaridades que han cometido, según los fascículos, con los animales y las plantas de su entorno, llegando incluso a acusarlos de ser los asesinos del papá y la mama de “bambi”, casi siempre por dinero.

    Este CASPOSO e IGNORANTE concepto que loa URBANITAS tienen de la NATURALEZA, pues en realidad lo único que les importa es DOMINARLA y SOMETERLA, conduce a SACARNOS al hombre de la misma, como si fuéramos unos extraterrestres, que solo pretendemos DESTRUIRLA, que sería como destruirse a si mismos, a los que son los habitantes del medio RURAL, pues ellos cuando termina el fin de semana no pueden escapar a la ciudad. En ningún momento se creen que la NATURALEZA, de la que ELLOS también disfrutan en los fines de semana y vacaciones, es obra de la acción del HOMBRE, a la que no es posible ANATEMATIZAR, pues su poder destructor es insignificante, comparado con los fenómenos naturales, que se producen con el paso de los SIGLOS.

    Pues nada, lancemos un viva a todos los URBANITAS, por salvarnos de todas las catástrofes que el HOMBRE ha cometido y comete contra la NATURALEZA, mientras nada dicen , por ejemplo, sobre las suculentas primas que defienden los ECOLOGISTAS, sobre las RENOVABLES, superiores a un 20%, que mientras nos hacen pagar la luz más cara de EUROPA, se atreven a decirnos que no tenemos ninguna SENSIBILIDAD ECOLOGICA, mientras ellos recogen unas migajas, procedentes de los suculentos beneficios de los PROMOTORES de estas energías.

    Todo lo anterior dejaría de ser una broma pesada, si tanto el ESTADO como el CAPITAL, dejaran de apoyar estos principios. Los primeros, no incluyendo en sus PRESUPUESTOS SUBVENCIONES que se repartan entre las empresas que promocionen estas energías, y los segundos acaparando las pingues primas aplicadas a las mismas. Pero en ambos casos el pagano es el mismo, el pobre contribuyente que paga el encarecimiento de la energía sin rechistar, con tal de alejar de nuestras conciencias, el ser responsable de la pronta llegada del “cambio climático “. Hay que reconocer que el tinglado está muy bien montado, pues los URBANITAS, como mayoría cualificada de todos los consumidores, junto con los poderes mediáticos, son partidarios de seguir amenazando con la llegada de grandes catástrofes, siempre que a ellos les aporte poder político y económico, sin importarles como pueden terminar desapareciendo los pequeños núcleos de población RURALES, si desaparecen las INSTITUCIONES que cuidan de acercar a sus habitantes, lo que los URBANITAS conocen como ESTADO DEL BIENESTAR, del que siguen estando muy alejados. ¡QUE IRONIA!.